domingo, 10 de julio de 2016

Ermita de Sant Pau.






Nuestro plan era ir a ver las pinturas rupestres de Valltorta, pero lo cierto es que antes de llegar al museo, situado entre Catí y Tirig, nos detuvimos a comer en la Ermita de Sant Pau.
A decir verdad, se trataba de un lugar bastante cobijado del sol y del calor, gracias al bosquecillo compuesto de grandes plataneros y algún que otro Olmo bajo cuyas grandes copas estaban situados algunos bancos de madera y en el medio de aquella explanada, hacia presencia una fuente de piedra con agua potable.

Después de la comida, decidimos ir al bar de la Ermita a tomarnos el café y es entonces cuando pudimos ver las entrañas de la susodicha. Esto sucedió, para ser honestos, cuando decidimos ir al baño, pero bueno.
Una vez vista, por casualidad, nos sentamos en la terraza del bar para acabarnos lo que habíamos pedido. En ese momento, una mujer de avanzada edad me preguntó si había visto la iglesia, no la entendí muy bien y pensé que se refería a lo que ya había fotografiado, cuando lo volvió a repetir entonces ya lo capte
y bueno, nos enseñó la iglesia, la verdad es que era bonita, muy policromada y se estaba fresquito.
La anciana nos contó que todo aquello había pertenecido a la orden del Temple, lo que nos chocó bastante, ya que en las pinturas ponía 1634. También nos comentó que la parte donde estaban situados los baños era el lugar donde se hospedaban, que había alguna que otra puerta cerrada al público y que una de ellas, en concreto, conducía a una enorme sala-chimenea. En esta sala se hacía una hoguera y se servía la comida, nos contó algo más de todo aquello, pero no logro acordarme.


Aquí dejo algunas fotografías, para que observéis el lugar aunque está claro, como la realidad no hay nada, así que si un día pasáis por Albocàsser os invito a que paréis a ver la ermita.

Iglesia:







Donde se hospedaban:











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