Uno de los pueblos en los que paramos por el llamativo
tamaño de su muralla fue Montblanc, que todavía conserva su interior Medieval,
las plazas, fuentes, lavaderos, iglesias, cementerio, murallas y tiendas
tradicionales en buen estado (obviamente tienen modificaciones).
Montblanc apareció en el siglo XIII, en sus inicios era un
pueblo llamado “Dosaguas” por estar situado entre los ríos Anguera y Francolí.
Berenguer IV le otorgó licencias libres de impuestos con la intención de
favorecer su desarrollo, además, se cedió la primera carta de población,
nombrando al pueblo Vila-Salva (villa fuera de impuestos).
Vila-Salva estaba amenazada por las inundaciones y en una
zona difícil de defender, causas que provocaron la orden hacia Berenguer, por
parte de Alfonso I, de trasladar el pueblo a la colina del Pla de Santa
Bárbara, entre Tarragona y Lleida, que respondía a una situación estratégica.
Esta nueva ubicación cambio el nombre del pueblo de
Vila-Salva a Montblanc (por su falta de vegetación, no por la nieve como se
puede llegar a pensar) en el año 1163. El pueblo creció rápidamente gracias a
los nuevos privilegios reales y a la concesión de mercados y ferias de ganado, así
encontramos el castillo y una pequeña iglesia románica dedicada a Sant Miguel.
La villa fue una de las más importantes y prestigiosas
hasta finales del siglo XV, momento en el que comenzaron las malas cosechas,
epidemias, la guerra de los Segadores (se produjeron asaltos, saqueos e
incendios), la Gran Quemada con la Guerra de Sucesión, la Guerra de la
Independencia y las luchas entre liberales y carlistas. Estos conflictos
destruyeron el potencial político y económico de la zona.
A mediados del siglo XIX se recuperó con el trabajo de
artesanos y agricultores de vid, produciéndose, además, una explosión demográfica
y comercial con la llegada de mejores comunicaciones, sobre todo con la llegada
del tren en 1863
Sin embargo, volvió a sumergirse en la decadencia con la
llegada de la filoxera (insecto originario de EE. UU que se alimenta de las
hojas y raíces de la vid americana y que entró por Oporto, Málaga y Gerona por
la importación de pies americanos y la entrada natural por extensión desde
Francia, a través del Rosellón y Pirineos orientales).
Hasta mediados del siglo XX no se empezaría a notar una mejoría
y actualmente ha sufrido la transformación más grande de su historia.
En 1947 Montblanc fue declarado Conjunto Monumental y Artístico
y se inició la restauración de los monumentos.
Actualmente es uno de los puntos interiores de la Costa
Daurada con mayor interés turístico.
Aquí dejo algunas imágenes:
Antes de entrar.
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| Entrada al casco antiguo. |
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| Mapa Medieval del pueblo. |
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| Muralla externa del pueblo. |
Calles del interior.
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| Detalle de la foto anterior. |
Detalles e imágenes de la iglesia de Santa María la Mayor.
Lavaderos.
Fuente.
Iglesia de Sant Miguel románica.
Otras fotografías.
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| Para mediar, se ponía una placa en el agujero pequeño para evitar que salga el grano y se llenaba hasta arriba, después se destapaba el agujero y caía el grano o lo que pusieran al canasto o saco. |
Bibliografía:

















































