Hemos viajado a la
ciudad de la eterna primavera, “el único lugar
del mundo donde se puede respirar la luz”, según las palabras del poeta Jorge Guillén y que consiguió enamorar
a Alfonso X el sabio, quién
incorporó este precioso lugar a la corona de Castilla en el año 1266,
estableciendo así, las bases socioeconómicas. No obstante, este buen hombre
arrebato la ciudad a quienes la engendraron, pues fue en el año 825 cuando Abderramán II fundó el núcleo inicial del
actual casco histórico, con esas calles estrechas e íntimas que parecen
riachuelos al compas de los sistemas de canalización de regadíos.
Parece ser que la muralla defensiva de los musulmanes no
frenó a los cristianos en su intención por apoderarse de la ciudad de la luz, y
la brisa mediterránea que había arropado a las culturas argárica, ibera, romana y visigoda, ahora dejaba de
refrescar el sudor de sus fundadores para golpear suavemente, en armonía con el
mar, el puente viejo del segura, la fachada barroca de la Catedral, el palacio
Episcopal, las casas palacio, los monasterios, los conventos y las iglesias
forjadas por escultores de la talla de Francisco
Salzillo, Nicolás ( padre del
anterior) y Roque López, de aquel
siglo de oro que bañó de otra luz espiritual esta ciudad costera durante la época
barroca.
Una luz espiritual manchada de sangre y traición, puesto
que la ciudad obtuvo el título, por parte de Felipe II, de “Muy noble y
muy leal” por el hecho de haber intervenido contra la rebelión de los
moriscos de Granada; esto fue entre el siglo XIII y XVII, un periodo de desarrollo tanto económico
como cultural gracias al negocio de la exportación de seda y productos agrícolas.
Estos últimos, siguen siendo a día de hoy un motivo de turismo, ya que ofrecen
productos de huerta de alta calidad que generan una amplia oferta gastronómica de
cocina autóctona; muchas veces exportada al resto del mundo, puesto que, como decía
Miguel de Unamuno, esta es “la ciudad más huertana o la huerta más
urbana”.
Hablando de la actualidad, no solo han llegado a nuestros
días la gastronomía y algunas edificaciones, sino que también perduran las Ordenanzas de la Huerta del siglo XV (consideradas el primer código rural español) a través del Consejo de Hombres Buenos, que
administra la política de riegos basada en ellas de una forma actualizada.
Ahora que ya se conoce su historia, creo que va siendo
hora de desvelar el nombre de la ciudad, que no es otro que… ¡MURCIA!, nombre
que proviene, según algunos estudios, de myrtea, derivado del
latín myrtus, con el significado de mirto (un tipo de planta), debido a
la creencia de que todo el lugar estaba plagado de mirtos, por tanto, se consideraba
que estaban cerca del templo dedicado a Venus ( diosa romana del amor), con la
que fue posteriormente identificada bajo el nombre de Venus Murcia.
Murcia es mística, es luz, es
vida y es una de las 7 ciudades más pobladas de España. Además, es tanto
Comunidad Autónoma como capital y cuenta con una superficie de 11.317km
cuadrados, repartidos en un área metropolitana de 881km cuadrados compuesto por
el casco urbano (con un núcleo central de 3km), su casco antiguo con 1,5km de dímetro
y las 54 pedanías dependientes administrativamente del Ayuntamiento de Murcia
que englobar a la mitad de la población del municipio.
Hay que decir que está
articulada en dos espacios distintos: la Huerta, que se extiende a lo largo de
la ribera del rio Segura y que ha sido la cuna que meció todas las culturas
desde el Neolítico a la actualidad; y el Campo, con terrenos áridos situados al
N.O., N.E. y Sur del término municipal.
Llegar a Murcia es llegar a una
ciudad que mezcla el espíritu de pueblo con la capital, ya que posee panaderías,
heladerías, pastelerías… es decir, tiendas dedicadas a un único tipo de
producto, algo que contrasta con la cantidad de gente de diferentes culturas y
rasgos sociales, viéndose, en gran cantidad, gente durmiendo en cajeros, bancos
de parques, etc.
El casco histórico, tan musulmán,
se armoniza con los parques y fuentes, al mismo tiempo que contrasta melódicamente
con los edificios barrocos y las iglesias. No obstante, posee un alto
componente cristiano, viéndose en las iglesias, en los nombres de las calles,
en los santos y en las vírgenes protegidas en cristaleras en las paredes de
ciertas plazas.
En resumen, Murcia es el
conjunto de una gran variedad de culturas, de momentos históricos y de
costumbres, es la unión convergente de la historia del Mediterráneo.
Antes de terminar, he de
señalar dos cosas que me han parecido muy curiosas:
Por una parte, que en Murcia se
hace tapeo, eso de cenar es cosa rara y las tapas, digan lo que digan, no son
muy baratas. Sin embargo, los pasteles son riquísimos y juegan con ingredientes
árabes que le dan esos toques dulzones,
además, los precios son muy asequibles.
Por otra parte, la vida es más
humana, más de calle; con esto quiero decir que no he visto a gente con el teléfono
móvil hablando y chateando sin parar, ¡Cosa rara! allí la gente se sienta en
los bancos de las plazas para contarse la vida, los cotilleos o las noticias;
leen el periódico; se ríen y caminan sin mirar el móvil. Creo que de todo lo
que he visto, esto es lo que más me ha sorprendido, no hay zombis tecnológicos.
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| Uno de los parques de Murcia con Ficus ( árbol) |
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| ¿Demonios? |
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| Tornillo que junto con el cuerno conforman la repostería típica. |
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| Río Segura con el monumento de la sardina. "El 28 de abril de 2007 Murcia inauguró en el río Segura, junto al Puente Viejo y los Molinos, la monumental sardina que, enclavada en su lecho, rememora y rinde homenaje al más mítico y entrañable festejo de la primavera, el Entierro. La sardina, un bronce de Miguel Llamas (fallecido en 2013) valorado en 500.000€ que cubrió la promotora Grupo 2002, mide 22 m de largo y pesa 12 toneladas. Por la boca de la sardina emana un chorro de agua de casi igual longitud que el monumento, describiendo una bonita parábola, imagen gemela del arqueo que se le intuye al pez." Dejo aquí un vídeo del paisaje con música de unos artístas callejeros: Vídeo del paisaje Medieval. También visitamos el museo Museo Ramón Gaya con una exposición sobre la pintura flamenca. Así como el Palacio Almudí, con una exposición de arte maravillosamente sencilla y profunda forjada a manos del artísta Nono García. La mayor parte de la información se ha obtenido de la revista Murcia 2018 de TurismodeMurcia.es |







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